sábado, 17 de noviembre de 2018

Consuelo.



Cuando guardas tu dolor para ti solo es duro y pesado, suele desbordar esas lágrimas que no te permiten mostrarte fuerte porque el corazón se derrumba como un castillo en la playa cuando lo arrasa una ola hasta no dejar nada y vuelves a sentirte breve y vulnerable.
Y no pides que te escuchen como no pides que te quieran. Hacerlo sería mendigar y el amor no se mendiga, sólo se da o se recibe. Si sientes que no eres suficiente para alguien quizás sea porque ese alguien no es suficiente para ti, porque si te sigues sintiendo sola no merece estar contigo, ni tus lágrimas, ni tu esfuerzo… porque tus tristezas, tus miedos, tus temores o tu locura serán las que se quedarán contigo y dolerá el cuerpo, dolerán los sentimientos y dolerá el silencio.
Cansada de ser quien eres para ti misma  te auto inculpas, agachas la cabeza  y cavas tu propia tumba, y lo cubrirás todo con una resignación falsa y forzada porque esa nada, ese vacío, esa desolación  no se quedarán en el camino sino que te acompañarán para siempre. Aferrarse al apego no es felicidad y prefieres agonizar para no herir aunque tú ya estés herida  y te agote sobrevivir entre tus huesos.No hay consuelo.
Pero huir de ello y creer que no sucede o que el tiempo dará solución sólo retrasa lo inevitable y te avergonzarás mañana de no haber tomado la decisión de luchar por ti porque sabes que el alivio no llegará,  calma no tendrás y el consuelo seguirá siendo necesario.
Vivir esperando, vivir mintiendo no es vivir. Vivir sólo instantes, vivir perdido, vivir callando no es vivir. Vivir a medias no es vivir. 
Yo quisiera desear vivir y desear tener a alguien cerca de mí que me ame y, aunque ese amor me ate porque yo no pueda corresponder y sepa que estar con alguien a quien no amas es amar sin amor, quizás si pueda compartir mi dolor, me resultará más liviano y, aunque siga doliendo, no parecerá que me duela tanto porque me ofrecerá ese necesario consuelo.

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