Una sola mirada consiguió ruborizarla.
Lentamente, sintió como se iba adentrando hasta su más profundo secreto como el aire que se desliza por cada uno de los recovecos de una inmensa y oscura cueva.
Por sus ojos a su garganta, donde descubrió palabras nunca pronunciadas, ahogadas por la vergüenza o el miedo; canciones que nunca hallaron más eco que el susurro.
De su garganta a su corazón, donde la sangre transitaba sin más carga que la del oxígeno que la mantenía con vida, sin más destino que el de volver, una y otra vez, al mismo comienzo.
De su garganta a su estómago, fuerte como una roca, única ayuda en los peores momentos, cuando había de digerir lentos anocheceres, cuando lo que más deseaba era dormir y olvidar.
Sus hombros, sus brazos, sus manos, cansados de asir los remos de su vida luchando contra toda imposición. Su cadera, sus piernas, sus pies, adheridos a un suelo al que rogaba se hundiera antes de que encontrara su alma, escondida y muerta de miedo, temblorosa y enamorada.
En sus ojos… lágrimas secas
En su garganta… un anhelo
En su corazón… un latido
En su alma… su alma se asomó tímidamente para encontrar luz en otros ojos.
Lentamente, sintió como se iba adentrando hasta su más profundo secreto como el aire que se desliza por cada uno de los recovecos de una inmensa y oscura cueva.
Por sus ojos a su garganta, donde descubrió palabras nunca pronunciadas, ahogadas por la vergüenza o el miedo; canciones que nunca hallaron más eco que el susurro.
De su garganta a su corazón, donde la sangre transitaba sin más carga que la del oxígeno que la mantenía con vida, sin más destino que el de volver, una y otra vez, al mismo comienzo.
De su garganta a su estómago, fuerte como una roca, única ayuda en los peores momentos, cuando había de digerir lentos anocheceres, cuando lo que más deseaba era dormir y olvidar.
Sus hombros, sus brazos, sus manos, cansados de asir los remos de su vida luchando contra toda imposición. Su cadera, sus piernas, sus pies, adheridos a un suelo al que rogaba se hundiera antes de que encontrara su alma, escondida y muerta de miedo, temblorosa y enamorada.
En sus ojos… lágrimas secas
En su garganta… un anhelo
En su corazón… un latido
En su alma… su alma se asomó tímidamente para encontrar luz en otros ojos.


