martes, 5 de enero de 2010

la eterna espera


Encendí una vela y la coloqué en el alfeizar.
Me dijiste que sería tu guía
y que por ella
sabrías dónde me encontraba
y me buscarías.
Abrí mi ventana dejando entrar
el fuerte viento hasta mis sábanas
para que te parecieran nuevas,
como la primera vez,
blancas de algodón virgen,
tersas como la piel
de la joven que conociste,
perfumadas como azahares
que te recuerden amor.
Tejí palabras y suspiros,
ensayé ante el espejo sonrisas,
y guardé mis miedos en un cajón,
aticé el fuego del hogar
y rocié de esencias mi estancia.
Abrí un libro y leí,
sentí la salina y soñé,
soñé y viví amaneceres contigo
y anocheceres junto a ti..
En la vieja mecedora me quedé dormida
oyendo el crujir de sus maderas,
la lectura en mi regazo,
y la luz del sol de nuevo día
llamó a mi puerta con dulzura
y me dejó a la sombra de los latidos de mi corazón.
Una luz en el alfeizar,
cada noche renovada,
será donde las olas vendrán
a romper mi espera enamorada.

3 comentarios:

arobos dijo...

Un bellísimo poema.

campoazul dijo...

Ah, que bonito, y que bella espera porque esta llena de amor, y con ausencia total de impaciencia sólo esperanzas de su regreso.Que tierno!

Un beso.

maile dijo...

Algo que leí hizo que saltara el resorte. Entre todos hacéis que esos resortes chispeen de vez en cuando.
Me alegra que os haya gustado. siempre será gracias a vosotros.

Muchos besos a los dos.