martes, 4 de diciembre de 2018

Da igual lo que te digan.



Da igual lo que te digan… todo se solucionará, todo se arreglará… ya verás, con el tiempo…
Lo mío no tiene solución de continuidad, todo en mí permanece.
Siento que he de romper con todo, acabar con todo, para que la vida se regenere. Dicen que desde cero sólo se puede subir y no es cierto. Existe el -1, -2, -3, y el infinito no deja de ser lo que es…  inmenso, demasiado inmenso.
Como alguien me hizo saber “siempre hay quien reparte las cartas”, y cuando no eres capaz de hacerlo bien cuando te toca, pierdes. Las cartas están echadas y nunca tuve peor mano. Entré en una espiral. Esperar, esperar, esperar. Apostar, apostar, apostar. Siempre pensando que la próxima sería la buena hasta que me quedé sin nada que poner sobre la mesa más que mí derrota… con la desesperación del que no tiene nada más que perder, ardiendo de dolor en una intensa agonía, apretando la rabia y la culpa por seguir adelante y terminar cayendo inerte sobre la arena… para que el dolor abandone mi cuerpo y sea reemplazado por frio hasta que no quede nada.
He dado demasiado sin obtener nada a cambio y he de pagar por nada. La certeza de la muerte me ha alcanzado y ni luz al fondo del túnel ni puentes hacia el cielo. Sólo hay silencio y oscuridad y dejar de existir al menos un tiempo, mientras mi corazón late como loco sintiéndome estar muerta.
¿Tanto mal he hecho para merecer tanta tortura?
Después de un vacío tan doloroso las heridas son profundas y puede que nunca sanen pero ¿a quién le importa? No me hicieron más fuerte. 
 Da igual lo que te digan. No eres, ya no existes. No soy, ya no existo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Se nota que estas muy mal.
Recuperate.

maile dijo...

Gracias por entrar, leer y tus buenos deseos.
Si, es cierto, estoy bastante mal pero ya estoy en manos de especialistas y con medicación.
Gracias de nuevo.