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jueves, 21 de noviembre de 2019

Podría no haber sido un mal día

Como decía Serrat "hoy pude ser un gran día, plantéatelo así" (no copio la letra al completo que luego puede llegar la SGAE y la fastidiamos, pero siempre pensé que no tiene desperdicio, una joya). Y hay que planteárselo cada mañana como una necesidad más...  cepillar los dientes, abrigarse porque hace frio y pensar que hoy será un gran día. 
Pero para que eso sea posible lo pimero que debes hacer es "no darle demasiadas vueltas a la olla". Eso no siempre te lo cuentan, es la trampa.
Pero, otro pero, es que no todos podemos dejar la olla quieta y la mia no sabe dejar de bullir (es una asignatura pendiente).
Ayer, de vuelta del trabajo... en la moto, como siempre, por el mismo camino, ese tan rutinario que casi ocurre como con piloto automático...  y yo que iba pensando que a un Ferrari y a mi 49 nos hace iguales un semáforo, apareció una palabra y todavía no se a cuento de qué. VERDAD. 
Jo... la  leche con la palabrita... aún estoy dándole vueltas.
Vivo mi "verdad", aunque viva... como me dice mi hijo... que lo hago en los mundos de jupy, porque creo que todo el mundo es bueno hasta que la vida y el tiempo me demuestran que es mentira, una y otra vez. Y aún así me resisito. Vivo con mis recuerdos, vivencias, amores... mis verdades.
Vivo con la "verdad" de los demás... la que me muestran aunque sea mentira, la que veo aunque me equivoque o la que me cuentan para fastidiarme, incluso la que no quiero ni ver ni oir... o la que creo ver aunque sea mentira, me equivoque o me fastidie...
He buscado acerca de las únicas verdades... internet es un pozo sin fondo... y según donde mires hay a veces más, a veces menos. Me quedo con... nací, me parió una mujer y habré de morir.
Para lo demás? Quizás como decía aquel anuncio de tv... la mastercard.
El caso es que podría haber sido, cuando menos, un buen día, pero para variar... cómo no... se jodió.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Bombones y Cava II



Hoy es día para celebrar una vida corta, mi corta vida, por mi beso robado.
Unas velas, una caja de bombones, una botella de cava y dos copas. Comeré el chocolate con suavidad, con pequeños mordiscos, y el cava frio, a sorbos, sin discursos ni felicitaciones. Brindaré por mi suerte con una copa que estará vacía. Salud!
Cerrando los ojos quizás sentiré como un suave beso bajó por mi cuello hasta mi hombro y se asentó en mi clavícula para dormir ahí y ser para siempre un beso claviculado.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Ni mi corazón ni mi piel



Ya no hay salida de sol… sólo existe el ahora y puede ser aterrador a veces.
Pero si cierro los ojos y escucho el susurro de mi corazón, no me rindo. Y no importa cuántas veces lo acalle. Me dice que nunca acabará mientras existas tú, exista yo, y él tenga esperanza.
Quisiera que el olvido llegara sólo con desearlo y poder restar importancia a todo, pero no sé hacer eso, se me estremecen las entrañas y lo único a lo que llego es a intentar no llorar mientras todo me parece lejano y quiero sentir que ya no sufro.
Soñé mil veces llegar a tu alma y quedarme en ella mientras te quería cuando te sentías débil, vulnerable y sola, cuando tus ojos se llenaban de lágrimas, cuando tu corazón estaba cerrado y tu alma rota.
Hoy después de ti no hay nada, después de tu nombre no hay nadie, mientras todo me arrastra a la oscuridad donde habita tu recuerdo aprisionando mis sueños que buscan una salida.
Mostrarme a pecho descubierto, sin secretos, me hizo vulnerable sin miedo a un dolor que no pensé que llegaría… tanto confié en ti que mi piel dejó de ser mi escudo para convertirse en espacio de caricias mostrándose transparente.
Y no buscabas ni mi corazón ni mi piel, sólo que pasara el tiempo.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Y aún prefiero morir...



A los románticos nos gustan las películas de amor. Si terminan bien nos llenan de felicidad, si mal la tristeza nos embarga. No siempre se pueden derribar los obstáculos ni lograr que el amor prevalezca, ni siquiera el amor verdadero. A veces hay amores que por alguna razón son imposibles. Olvidar a quien amamos no es tarea fácil.
He leído por algún sitio “no hay amores imposibles, sino amantes cobardes”.  Quizás la amante cobarde sea yo porque a pesar de todo permanezco enamorada y mi decepción no llega porque sería como dejar atrás un sueño y olvidar que amé, talar el árbol antes de que dé fruto, y aún me niego.
Pero necesito olvidar porque hay una parte mínima de mí que me dice que este es uno de esos amores  imposibles, porque intenta hacerme saber que no lo será por más que yo lo desee, porque sé que su decisión ya  está tomada y, aún sabiendo cómo la amaba, no fué por mí. Necesito olvidar porque estar enamorada me hace daño, tanto o más como el que ella me hizo al apartarme y ese desamor  me está agotando.
Desear dejar de sufrir, lo deseo. Querer ser feliz, lo quiero. Dejar que ella deje de ocupar todos mis pensamientos lo necesito hasta el punto de ponerme en su piel e intentar tomar las decisiones que tomó y justificarlas para entenderlas y prefiero que sea feliz con su elección antes de que ella no lo fuera cuando, con el tiempo, descubriera que no me amaba . Amarla me está haciendo sufrir pero no puedo hacer de todo borrón y cuenta nueva.
El último mensaje que leí de ella, antes de que lo borrara, fue  un “te quiero”, y sus razones para matarme  acaban conmigo cada día por no haberlas oído de su boca mientras miraba sus ojos y saber si me mentian, porque cada vez que la veo me siento incapaz de todo,  porque la amo hasta el punto de preferir morir antes que olvidarla y sigue habiendo demasiadas horas en las que quiero morir.

viernes, 7 de diciembre de 2018

Reflexionando por obligación



Sé que me repito pero no es más que un ejercicio mental obligatorio y, ya que no puedo escuchar mis palabras mientras las oye alguien, las escribo para poder leerlas y releerlas hasta que tome conciencia, pueda tomar conciencia, de todo, sobre todo porque sé que quien debiera saber de esto no me lee.
Intento comprender lo que me ha pasado. Intento encontrar respuestas en otros sin tener que hacer preguntas a quien debería porque son precisamente sus respuestas, para bien o para mal, las que me asustan y porque creo que pensando en que me hace un bien no me diría la verdad, aunque hay momentos en los que creo que sí lo haría porque pensará que eso es lo que debo oír para poder seguir viviendo.
Las respuestas me dan miedo aunque las necesite, menos que mis preguntas, pero necesito ser realista. .. son cosas que corren por mi cabeza.
Me ha dejado en la estacada. Después de decirme que me amaba, que deseaba ser feliz junto a mí, después de consentir que diera una vuelta de tuerca a mí vida peleando contra todo lo aprendido y vivido, me ha abandonado a mi suerte sin la más mínima expresión de dolor, sin razones, sin excusas siquiera.  Sé que sólo es cuestión de enfrentarme a ello pero la certeza que aún permanece en mí de que me amaba de verdad… que me ama aún... me corroe tanto y es tan grande que me resulta imposible asumir que haya ocurrido, que nada fuera verdad, porque si cambia de camino, en algún momento, yo he de estar ahí.
Conocer a una persona que te haga retomar tu rumbo, que esclarezca tus sentidos hasta el punto de saber que tu único destino es ella… ocurre una vez en la vida. A mí me ha ocurrido.
Pero como todo lo no perfecto tenía un escollo que no supe ver… una pareja no amada pero de la que decía sentirse responsable por su debilidad, por los años vividos, por los recuerdos compartidos, por un sentimiento de culpa no deseado pero presente. Quizás también por un amor defraudado y dolido por un engaño, por una falta de interés, por un sentimiento de desamor. Yo pensé, de verdad, que era falta de amor.
Y amando, amé. Y sintiéndome más que amada amé más si se podía para luego caer en el olvido. Fue capaz de empezar conmigo su historia pero decidió intentar salvar la que ya tenía cuando me dijo era lo que no quería.  Y hoy, alguien que la necesita, que puede que la ame como yo, la tiene a su lado y, si fue verdad lo que me dijo, no es por amor.
Quizás decidió luchar por recuperar el amor que un día sintió, quizás nunca dejó de amar y me mintió, quizás no querer cargar con la culpa de hacerle daño la obligó a hacérmelo a mí, quizás… quizás… demasiados quizás…demasiadas excusas que regalo para no ver que puede que nada fuera verdad, quizás deseando ver que me ama pero que sólo fui el sacrificio menos responsable, menos dañino, menos doloroso… quizás fui una realidad que no quiso ver por miedo, quizás sólo le serví de ilusión para sobrevivir mientras esperaba, quizás sea tan fría que sólo jugó, quizás… quizás…quizás… demasiados quizás en mi vida que la tienen loca y a punto de sucumbir y  que a duras penas la mantienen. Quizás sea yo una loca enamorada, que no quiere ver más que amor y no traición, que confió hasta su vida, que fue capaz de cambiarlo todo por amor. Quizás quien me amó decidió que amaba más en otra parte que no era yo.
Necesito respuestas pero no quiero preguntar por miedo.  Lo que me hizo saber y sentir es tan real, tan cierto, que cualquier respuesta pudiera sonarme a excusa o a mentira, y no justificar mi sufrimiento. Demasiadas respuestas sin preguntas que no quiero hacer por miedo… miedo a querer morir  más porque por dentro ya he muerto, miedo a no sobrevivir y hacerlo, miedo a creer que no me amaron y que sea cierto, miedo a amar y morir sin remedio.

martes, 4 de diciembre de 2018

Da igual lo que te digan.



Da igual lo que te digan… todo se solucionará, todo se arreglará… ya verás, con el tiempo…
Lo mío no tiene solución de continuidad, todo en mí permanece.
Siento que he de romper con todo, acabar con todo, para que la vida se regenere. Dicen que desde cero sólo se puede subir y no es cierto. Existe el -1, -2, -3, y el infinito no deja de ser lo que es…  inmenso, demasiado inmenso.
Como alguien me hizo saber “siempre hay quien reparte las cartas”, y cuando no eres capaz de hacerlo bien cuando te toca, pierdes. Las cartas están echadas y nunca tuve peor mano. Entré en una espiral. Esperar, esperar, esperar. Apostar, apostar, apostar. Siempre pensando que la próxima sería la buena hasta que me quedé sin nada que poner sobre la mesa más que mí derrota… con la desesperación del que no tiene nada más que perder, ardiendo de dolor en una intensa agonía, apretando la rabia y la culpa por seguir adelante y terminar cayendo inerte sobre la arena… para que el dolor abandone mi cuerpo y sea reemplazado por frio hasta que no quede nada.
He dado demasiado sin obtener nada a cambio y he de pagar por nada. La certeza de la muerte me ha alcanzado y ni luz al fondo del túnel ni puentes hacia el cielo. Sólo hay silencio y oscuridad y dejar de existir al menos un tiempo, mientras mi corazón late como loco sintiéndome estar muerta.
¿Tanto mal he hecho para merecer tanta tortura?
Después de un vacío tan doloroso las heridas son profundas y puede que nunca sanen pero ¿a quién le importa? No me hicieron más fuerte. 
 Da igual lo que te digan. No eres, ya no existes. No soy, ya no existo.