jueves, 17 de septiembre de 2009

De la Caleta a La Catedral


Detrás de mi oigo algo. "¿pero es que la gente se baña en el lodo?". Pues si que podría parecerlo pero no es más que lo que la bajamar deja a la vista y es curioso ver como los que bajaron a la playa andurrean por entre las pequeñas pozas y las piedras, y observas que, de vez en cuando, se agachan y recogen algo. A lo mejor alguno, esta noche, se come un platito de almejas de La Caleta al ajillo.


Si se va como yo a Cadiz, con la ilusión de ver y reconocer paisajes y lugares de los que durante años oiste hablar, y no eres capaz de mirarlos con algo más que curiosidad, puede que te sientas defraudado. No verás lo que esconden ni lo que significan para la gente de Cadiz, y eso es lo que realmente los hace especiales.
La Caleta es tema obligado en cualquier letra de Carnaval, entre otras cosas, porque queda muy cercano al Barrio de La Viña, carnavalero por excelencia. Sentada en la padereta veia a la gente yendo y viniendo de la playa. Una silla y la bolsa de las toallas suponía el único equipaje. Sencillo... A un lado de la Caleta el Castillo de Santa Catalina, al otro el Castillo de San Sebastian, y de fondo dos grandes edificios que forman parte del Campus Universitario, uno el Antiguo Hospicio y otro el Hospital Mora que hoy es la Facultad de Económicas. ¿Qué queda? el Bario de la Viña, y para los viñeros la Caleta es una prolongación de su casa y bajar a la playa es como echar un ratito en la sala de estar.


Y me alegro de haber ido en Septiembre porque, seguro que en Agosto no, me he encontrado con un Cadiz casi íntima.


En el centro dela playa otro emblemático edificio para todos los caleteros, el Balneario de La Palma, que por su forma semicircular bien parecieran dos brazos que se abren para cobijar a su gente y abrazar al mar, de la misma manera que Cadiz abraza a todo el que la visita.